La impresión 3D y la historia, la manera de preservar nuestra cultura

Las tecnologías de fabricación aditiva están abriendo la puerta al pasado, permitiéndonos experimentar la historia y el arte desde una nueva perspectivas. Desde el inicio de este siglo, ha habido una tendencia constante de incorporar la impresión 3D y la historia en los esfuerzos históricos de conservación. En 2014 fue publicado un informe sobre impresión 3D para el Patrimonio Cultural, en donde se describió este interés repentino por las tecnologías de fabricación aditiva y su capacidad para aumentar nuestra experiencia cultural.

La utilización de las tecnologías 3D está siendo cada día más difundida entre los museos y fundaciones que buscan restaurar y descubrir piezas dentro de sus colecciones. Además de las ventajas culturales para mantener viva nuestra historia, es un gran ahorro en los costosos procesos de restauración.

Las tecnologías 3D al servicio de la reproducción artística 

De manera inexorable, el tiempo desgasta y destruye nuestra historia, debido a guerras y conflictos en todo el mundo, los sitios y los vestigios del Patrimonio Mundial se ven afectado. Pero los investigadores, arqueólogos y científicos internacionales están activos y capacitados en las últimas innovaciones técnicas para ayudar a mantener el pasado.

El profesor Peter Der Manuelian de Harvard explica: “Las tecnologías 3D hacen posible la reconstrucción virtual completa de los sitios arquitectónicos y arqueológicos que ahora se consideran ruinas dañadas o parcialmente preservadas. Usando animación digital, agregando efectos de luz y color, es posible mostrar cómo estos sitios y monumentos han cambiado con el tiempo, desde su primera construcción y uso hasta su abandono o destrucción final. “

Uno de los ejemplos más renombrados se dio hace un tiempo en Siria, donde la ciudad de Palmyra se ha visto sitiada por el Estado Islámico, muchos de sus artefactos culturales han sido destruidos o muy dañados. A través del uso de la impresión 3D y la historia, poco a poco han conseguido recuperarlos. Lo más destacable ha sido el Arco del Triunfo de Palmyria, que se creó con ayuda un proyecto en conjunto entre la Universidad de Harvard, la Universidad de Oxford y el Museo del Futuro de Dubai. Con sus 6 metros de altura y sus 11 toneladas, esta réplica se realizó en 6 horas a partir de imágenes en 2D del monumento original. Es Tor Art, una compañía italiana, que logró reconstruir el arco con dos brazos robóticos desarrollados por RobotMill. El robot 3D hizo posible construir los diferentes bloques de la estructura que luego se ensamblaron y organizaron en Trafalgar Square en Londres, posteriormente en Nueva York y finalmente en Dubai.

Las tecnologías 3D no se detienen en la reproducción de monumentos, sino que también dan una forma de vida a nuestros antepasados que han marcado la historia. Uno de los ejemplos más recientes es Perú, donde un equipo de investigadores logró recrear a la Señora de Cao, la primera mujer líder de la civilización Moche. Encontraron restos momificados en 2006 y, gracias a un escáner 3D de Faro Technologies, fueron capaces de digitalizar su cuerpo y luego recrear una imagen en 3D que se utilizó para imprimir su reproducción con una impresora iPro 8000 SLA.

Milagros Arguiñano, responsable de la asociación Wise nos comentó: “Reunimos un equipo internacional de expertos formado por arqueólogos, antropólogos, científicos forenses, dentistas e ingenieros de tecnología 3D; a fin de construir un modelo digital en 3D de la momia, imprimir una réplica en 3D y, utilizando software especializado y técnicas de antropología forense, realizar la reconstrucción facial que revelaría al mundo , por primera vez, el rostro de La Señora de Cao”.

Restauración 3D para generaciones futuras

La impresión 3D ayuda igualmente para la restauración de piezas que se han visto afectadas a lo largo del tiempo. Estas restauraciones permiten tener una idea completa de piezas que son clave dentro de nuestra historia y que permiten seguir avanzando dentro de las investigaciones de los antropólogos e historiadores.

El Palacio de Versalles es un ejemplo perfecto del uso de la impresión 3D y la historia en los museos. Después de la revolución francesa, varios muebles del arte se vieron deteriorados. Un proyecto dirigido por el Victoria & Albert Museum en Londres realizaron una restauración de un sillón que pertenecía a Marie Antonieta en persona, a través de la impresión 3D y la historia que se conocía de la pieza. Para comenzar, el equipo diseñó un molde para recrear la parte en buen estado de la silla, que luego se digitalizó con un escáner 3D para obtener el clon simétrico de un software 3D. Se realizó posteriormente un modelo impreso en 3D, fiel réplica de la parte faltante. Finalmente, se desarrolló un molde final para obtener la pieza faltante en un material cercano a la madera. Los pasos de acabado fueron necesarios, tapicería, pintura y dorado, para conseguir la silla con el mismo esplendor de antes.

Réplicas 3D para acercarnos a la cultura

La impresión 3D y la historia son cada día un conjunto educativo más potente, por esto los museos han decidido también unirse a esta nueva tendencia, comenzando por el Museo Británico. Desde 2014, el museo tiene abrió el acceso a más de 4,700 piezas históricas en línea, con la posibilidad de imprimirlas en 3D desde casa.

Las reliquias fueron escaneadas en 3D por fotogrametría: un método que hace múltiples fotografías del objeto desde diferentes puntos de vista. Una vez escaneados, los diferentes artefactos se han puesto en línea en la plataforma Sketchfab, que ofrece uno de los principales sitios web para descargar archivos STL. En algunas piezas, también se brindan explicaciones de audio para comprender mejor su historia.

El museo también trabaja con la compañía inglesa ThinkSee3D para vender algunos de estos modelos impresos en 3D en su tienda. Después de probar diversas tecnologías de fabricación, como la Deposición de Material Fundido o la Sinterización por Láser, finalmente optaron por un proceso de fabricación indirecto utilizando tecnología de fundición de cera perdida. Así se encuentran réplicas como la estatua de Roy (£ 200) y la de Antinous (£ 250). Daniel Pett, Director Senior de Humanidades Digitales en el Museo Británico dice: “Rápidamente fue evidente que los modelos de plástico de impresión no eran muy respetuosos con el medio ambiente y que las impresiones de yeso serían demasiado caras. Entonces decidimos utilizar un método de moldeo directamente de un molde impreso en 3D. “

El British Museum ha sido uno de los pioneros en este campo, pero existen también otros proyectos con el mismo objetivo, como ‘Scan The World’, una plataforma construida por la comunidad que comenzó en 2014 como una forma de llevar el arte a las masas. Hoy en día, ha acumulado 21.000 horas de impresión de famosas esculturas y obras de arte de museos y galerías de todo el mundo, proporcionando una enorme contribución a la accesibilidad para la educación.

La segunda tendencia principal es  fundamental, ya que está abriendo el mundo de los museos al tacto.Durante siglos, los museos han sido un lugar para mirar y aprender, pero la mayoría de las veces sin poder tocar nada. A través del uso de las tecnologías 3D se han abierto nuevas oportunidades a los visitantes del museo. El Museo Belvedere de Viena, imprimió 3D ‘El beso’, la famosa obra de Gustav Klimt. Al recrear la pintura los visitantes son capaces de interactuar con un pedazo historia. Mediante el uso de sensores que se incorporan en la pieza, los visitantes reciben una experiencia multisensorial ya que el arte literalmente les habla y les explica los diferentes aspectos de la pintura. Además, mediante el uso del tacto y el sonido, el museo ha permitido a los visitantes con discapacidades visuales poder participar en toda la experiencia del museo.

¿Qué se puede esperar de la relación entre la impresión 3D y la historia?

Lo que hemos visto a través de la incorporación de las tecnologías 3D al mundo de la historia nos ha traído una nueva forma de preservarlo y democratizar como nunca antes lo hemos visto. Se abren nuevas posibilidades de descubrir el arte y nuestra historia, conociendo y tocando objetos de épocas pasadas.

La impresión 3D y la historia conseguirán que más niños tengan un mayor acercamiento con lo que la historia ha dejado para nosotros, y por ende lo que nos ha formado como sociedad. Sabemos que aún queda mucho por trabajar en conjunto, pero las tecnologías 3D apenas están en su fase inicial.

 

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